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jueves, 27 de septiembre de 2012

Tiempo al tiempo


Le han pulsado el botón "off" o, al menos, el "pause". Le han apagado la luz; o quizá en un despiste de los suyos le han dado una paliza y aún está ahí, en el suelo, inconsciente. Parece que heridas no tiene, al menos no físicas. 

Llego a estas absurdas conclusiones porque no entiendo quien en esa persona (o restos de una) que está escribiendo.

Parece que le pesa la mirada, pues le cuesta levantarla. Por no hablar de su sonrisa, que ya luce telarañas.
Antes la conocía, pero me la han cambiado, estoy segura. 

Dice que no quiere dormir por miedo a que la mañana le haga ver que todo continua tal y como lo dejó después de aquello. No entiende como el resto del mundo no se ha venido abajo con ella. 

Continua la situación y también la vida..para ella, un disparate. 

Tiene que seguir igual pero sin él, ¿es simple no? "Igual, pero sin él". Pero me preocupa: si es tan simple, ¿por qué está así? ... ¿Por qué está muerta? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Si ella lo tenía todo controlado! (O eso decía). Al fin y al cabo aquello no era una relación ¿no?, se supone que ella sentía menos, quizás las cosas cambiaron...quitemos ese "quizás".

Dice que a las pocas personas que se lo ha contado, han respondido: "pero a ver, no entiendo nada". Era una relación singular, a distancia, inentendible tal vez. No se veían todo lo que querían. Sin embargo  el lazo que les unía valía por todas las citas que no pudieron tener los domingos. Quizás al principio no fue un amor intenso, pues eso crece con el tiempo, pero era, según leo en su pensamiento, su "otro yo". El estaba ahí, a su lado, y ella también. Confianza, comprensión, tranquilidad, compenetración y apoyo.

La prueba está en que, tras meses sin verse, ella dice y siente que han estado como si jamás 2500 kilómetros hubiesen tenido la osadía de separarlos.

Intento entenderla, pero no lo consigo. No del todo. Porque solo el observarla me dice que algo no va bien, más bien es que algo está siguiendo un camino que no entraba en sus planes.

No es la primera vez que, observándola, veo que se lleva la mano a la barriga, cierra los ojos y suspira, buscando desesperadamente un poco de estabilidad y, alomejor, intenta calmarse esa especie de dolor que te provoca un vacio. Realmente le han arrancado un pedazo de ella, de golpe, inesperadamente...y eso duele.

Espero que dentro de poco pase a la fase de "él se lo pierde" y esas frases típicas de estas situaciones.

No tiene ganas de estar como está, le da rabia. A ella le gusta ser feliz, disfruta yendo a clase, disfruta como la que más de sus amigos. Es curiosa, le gustaría hacer tantas cosas que a veces se agobia con el tiempo. 

Enserio, ella es así.

Sabe que es despistada, un poco desastre, cuando miente se pone nerviosa. Mil defectos, si. Pero tiene el privilegio de acostarse con la conciencia tranquila. "Allá cada uno con su conciencia", eso piensa cuando le hacen daño.

Por todo ello siente rabia, porque sabe que, (¡por Dios!), la vida sigue igual o mejor (¡y tanto que sigue!). Se aplica los consejos que da a sus amigas cuando se encuentran en una situación parecida, sabe que esos consejos valen. La rabia viene justo después: a pesar de saber que debe seguirlos y que ni todo es tan negro ni el mundo se hunde, hay algo en ella que le pesa y no le deja avanzar. Supongo que no le deja avanzar tan de golpe como le gustaría, pues se siente inútil al gastar su tiempo entre lágrimas cuando podría estar comiéndose las calles.

Poco a poco, tiempo al tiempo.




domingo, 29 de enero de 2012

Mi pequeño homenaje.

Hay quienes no la califican como un arte, quienes la infravaloran desde la ignorancia. De hecho es, sin duda alguna, un oficio valorado por la mayoría de las personas muy por debajo de lo que se merece.

Pero cuando me encuentro con alguien con esas ideas, la verdad, no pierdo fuerzas en hacerle pensar lo contrario, expongo mi punto de vista y mi pensamiento que, seguramente, no lo comparta.

Hablo de la Fotografía.

Empecé (y estoy empezando, claro) como muchos: réflex en mano, con un objetivo llamado “pisapapeles” y con poquísimo conocimiento sobre su uso. Pero me llamaba la atención, hace tiempo descubrí que me sentía bien en esos ratos en los que me iba sola con la cámara, sin un rumbo fijo y, sobretodo, sin prisas.

Y realmente tiene su origen concreto, pues me di cuenta de ello una de las primeras tardes que estuve en Roma: primeros de Octubre, maletas deshechas...me asomé a la ventana, se podía sentir en la punta de la nariz un frío soleado. No podía quedarme en casa teniendo esa ciudad a mis pies, asique con un poco de música en los cascos, cuatro capas de abrigo y la cámara, salí. Si alguien me preguntase sobre esa tarde, le diría que no recuerdo haber visto a ninguna persona ni haber escuchado ningún ruido que no fuese el agua del río. Estaba en mi pompa, no puedo explicarlo mejor. El caso es que miré el reloj: las 20:15 de la tarde, creí que podría estar estropeado y le pregunté a una mujer “le otto e un quarto” me dijo. Pues sí, el tiempo había volado, estoy segura.

Y bueno, poco a poco voy conociendo más sobre ese mundo de la fotografía.

Estoy teniendo la suerte, en el curso que estoy haciendo, de conocer a personas que dedican su día a día a la fotografía, y son, sin duda, las personas más interesantes, humildes, cultas y valientes que he conocido. Sin ir más lejos mi profesor, un hombre que rondará los treintaypocos y que se ha recorrido medio mundo tirando de sus ahorros y empezando con una cámara de baja calidad. Le admiro y, todo hay que decirlo, le envidio. Quiero su constancia y su fuerza de voluntad para llegar un poco más lejos en lo que realmente me gusta y que, por desgracia, he ido dejando.

Viendo casos de personas con esa trayectoria, te das cuenta de la falta de aspiraciones generalizada en la sociedad, de como las personas se sientan a ver pasar el tiempo y de la razón que tiene mi madre cuando me dice que “el tiempo corre que se las pela”.

Supongo que también me encanta la fotografía por ser, de alguna manera, una forma de congelar el tiempo que tanto corre, el instante que capturas es único y diferente con respecto al momento que vives un segundo después.

Con todo mi respeto, pienso que ninguna persona, y con “ninguna persona” me refiero también a los grandes de la fotografía, somos nadie para sentenciar si una fotografía es bonita o fea, pues según mi parecer, y como así demuestra la historia desde las ideas de Platón, no se puede definir el concepto de “belleza”. Es subjetivo y depende de los ojos que la miren. Es por eso que el buen fotógrafo es una persona que sabe ver más allá de lo que ven otras personas.

Y podría seguir escribiendo sobre mi punto de vista, pero los estudios me reclaman, asique para terminar dejo alguna pequeña pincelada de uno de mis héroes de la fotografía y uno de los grandes: Sebastião Salgado.

Se trata de un fotógrafo brasileño dedicado a la tradición de la fotografía sociodocumental,  mostrando las injusticias del mundo desde la belleza.

Dejo algunas de sus muchísimas fotografías que, espero, os conmuevan. 
(La calidad de las fotografías disminuye al verlas en el ordenador, y aun así son asombrosas)
    




miércoles, 4 de enero de 2012

Dosis de utopía diaria

QUIZÁS LLEGUE YO A CONVERTIRME EN UN LOCO SOLITARIO
POR LA CARGA INELUDIBLE DE HABER VIVIDO SOÑANDO







Entre posibles e imposibles, tAl veces y alomejores la botella se va acabando.