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lunes, 19 de diciembre de 2011

Creo que paso de Alejandro Sanz

Me salto el capítulo en el que escribí punto y final; me salto la canción que habla de desamor, de desilusión; deshago el nudo en el estómago, las ganas de un “volver”... Doy la espalda al color negro, a las pocas ganas, a las lágrimas en vano. Entierro bajo cemento mi utopía. Y no me refiero a una utopía basada en otra oportunidad, en un “otra vez”, pues mis ganas y ceguera se han fugado para no volver, me refiero a una utopía que pensaba en que todo tuviese un ligero, muy ligero, tono rosa. Pero el veneno existe, lo corroboro.

Y la verdad, eso no va conmigo.

Dejo de buscar recuerdos en el fondo del vaso, de preguntarme si hice algo mal. Se acabó el salir para olvidar, el mirar de reojo tiempos atrás.

Y de paso me autorrespondo a la pregunta que hice en un blog anterior: “¿de verdad me merece la pena?”. Creo que la respuesta es obvia. NO. Y hacia tiempo que no existía mas que esa respuesta, pero nadie nace sabiendo, y a base de palos a uno le abren los ojos. Es lo único que tengo que agradecer de todo esto, el haber abierto los ojos y el haber ido borrando poco a poco cada letra de la palabra “estúpida”.

No me arrepiento de nada a pesar del final, porque no tengo nada de lo que avergonzarme ni nada hice con mala intención, al contrario. Simplemente, desde la distancia, vuelvo a pensar todo y me doy el lujo de reírme de mi misma.

Me viene a la mente algo que también escribí en el anterior blog, algo así como que estas Navidades no podría recorrerlas de la mano de nadie. Y desde aquí pido disculpas por haber obviado a esas personas en el momento en que escribí esa estupidez. Y no hace falta que las nombre, esas personas saben quienes son, a unas las veo menos, a otras todos los días, unas hace muchísimo tiempo que están ahí, otras menos (y por supuesto no por ello menos importantes).

Se acerca mi cumpleaños, se acercan las Navidades, vienen seres queridos que viven fuera, queda una Nochebuena por delante, un Fin de Año con las personas que más quiero, tardes de paseo por el centro, noches de fiesta y, por qué no, surrealistas también :)

Lo mejor de todo esto, sin duda, es que te das cuenta de la suerte que tienes de tener personas con las que llorar, enfadarse, pedir perdón, hablar, reir, bailar, sincerarse, dar las gracias...Todo ello concentrado en personas que, a pesar de todo y después de todo, están ahí.

¿Y sabeis qué...? A lo demás...que le vayan dando. Que el tiempo pone a cada uno en su lugar, que allá cada uno con su conciencia, que borrón y cuenta novísima; que mejor sola que mal acompañada; que cierro puertas con candado y la llave la tiro; que como dijo Sabina “este pez ya no muere por tu boca”, que lo malo, poco a poco, se me va volviendo bueno.

Y que, por enésima vez, subrayado, en negrita, cursiva y en mayúscula: CERCA DEL FINAL, DONDE TODO EMPIEZA

Todo lo demás ya me lo salté :)

martes, 13 de diciembre de 2011

Cerca del final, donde todo empieza

A veces nos empeñamos en algo que no puede dar mas de si. Y chocamos una y otra vez con la misma piedra, poniendo ya en duda nuestra diferencia con los animales: la razón, la lógica.

¿Y todo por qué? Evitar la soledad. Y no es nuestra razón la que intenta evitar eso, sino nuestro interior, nuestro “yo” mas profundo, el corazón, lo irracional de nosotros nos conduce a actuar buscando caminos que desemboquen en cualquier mar que no sea la soledad.

Y repito: en CUALQUIER mar que no sea la soledad, que no sea sentir ese vacío que todos hemos conocido alguna vez, y que creo, no es necesario concretar. Pues a veces parece que nos da igual sufrir, que nos da igual aguantar lo inaguantable, aguantar lo que, creo, sin darnos cuenta, nos consume, nos arrebata la ilusión, las ganas, nos borra de la mente la posibilidad tan real y tan obvia de hacer “borrón y cuenta nueva”, de aspirar a más, a lo que realmente merecemos: algo mejor, mucho mejor.

Y el problema no es otro que el miedo. El miedo a arriesgarte, a enfrentarnos a lo que en el fondo sabemos que debemos enfrentarnos. Tenemos miedo a no tener a quien decir un “te quiero” de esos que llenan; miedo a que estas tardes de Navidad que se acercan no las podamos recorrer de la mano de alguien. Y es que es irónico, tenemos coraje de aguantar todo menos la soledad. Aguantamos llorar noche sí noche también, aguantamos darle vueltas y vueltas a algo intentando buscar una solución que, si la tuvo, ya no. Y nos repetimos cada tarde “voy a esperar, a ver si...”. Pero de repente algo te hace volver la vista atrás, y ves que el inicio de esa espera casi ni lo puedes ver.

Y de pronto llegas a uno de esos momentos en los que te planteas: ¿de verdad merece la pena?. Lo triste es que ya te lo planteaste alguna vez, pero te rendiste y cogiste el camino fácil: no enfrentarte a nada. Y llega un momento en que la culpa es tuya, pues cada vez estoy más de acuerdo con esa frase que dice algo así como: para que te valoren, primero valórate tu a ti mismo y hazte valorar.

Y es cierto cuando te dicen “tu vales más que todo esto”, pero de nada sirven esas palabras si tu mismo no te las crees. Un poquito de fuerza, por favor. Ve preparándote, la vida te comerá si no aprendes a ser fuerte.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Con buen pie

Un diario de pensamientos” me dije. Escrito a mano, de mi puño y letra, con tachones que reflejen mis indecisiones (que, por suerte o por desgracia, no son pocas), pensamientos escupidos sobre papel con tinta azul, garabatos que me dejen ver mi “non sapere cosa fare” de cara a la vida.

Pero hace ya unos minutos que me incliné a los pies de esa dosis de vagueza que me caracteriza a estas horas del dia, opto por esto que llaman “blog”. Seguramente todo quedaría más personal y ,en definitiva, bonito, plasmado con tinta...pero el principal objetivo se irá cumpliendo igualmente: poner un paréntesis en mi dia a dia, una pausa, un “yo,mi,me,conmigo” y expresar todo aquello que haya sentido, que siento y, por qué no, que sentiré. El grado de belleza lo dejo al juicio de cada uno, pues como bien resumen unas palabras, esto no es ni más ni menos que un “Tal cual yo” que me recuerdan, cómo no, a una de esas personas que te llenan, que te enorgullecen de tenerlas en su dia a dia, y que sé que será la primera en leerme...”ecco, questo va a te, non faró il tuo nome ma...capirai, GRAZIE DI TUTTO”.

Empecemos...